“Não podemos banhar-nos duas vezes no mesmo rio porque as águas nunca são as mesmas e nós nunca somos os mesmos”. O existir é um perpétuo mudar, um estar constantemente sendo e não-sendo, um devir perfeito; um constante fluir...

Se gosta seja amigo :) Namasté!

21 de outubro de 2010

Os "nossos" filhos das estrelas...


Uma das minhas maiores pre-ocupações é a educação das minhas filhas. Educação no sentido de conseguir dar-lhes uma formação como seres humanos que lhes permita desenvolver as suas potencialidades e serem seres de luz, plenamente realizados.
Foi isso que me fez ser Mãe. Não houve relogio biológico a tic tacar, nem vontade de constituir familia, etc. Houve apenas um constatar que o mundo precisa de pessoas boas, e que esse era um desafio ao qual eu não poderia fugir...tentar "dar" a este mundo um ser que aja na luz. Na verdade não estou a dar nada, porque a filha não é minha. Os filhos não são "nossos". São filhos das estrelas, filhos do universo, como nós. Simplesmente fomos nós enquanto pais os escolhidos como "facilitadores" da sua entrada e estadia nesta vida.
Esta posição não é muito fácil. Porque é necessário impôr limites e é necessário ter em conta a realidade/mundo/sociedade em que se está inserido...mas eu acredito com todo o meu Ser que os "nossos" filhos são seres que têm muito para nos ensinar, que é de extrema importância estarmos disponiveis para os ouvir, e que trazem neles as chaves de uma nova dimensão, uma nova sociedade...tentar educá-los seguindo as normas instituidas e rigidas de gerações anteriores é sinónimo muitas vezes de castrar as suas potencialidades "amarfanhando" literalmente a sua Luz...criando seres desasjustados, frustrados, angustiados...
Hoje uma amiga enviou-me este texto, está em Espanhol mas penso que é de fácil leitura...e muito interessante :)

Leopoldo Abadía (autor de "La crisis Ninja") dice en su artículo:

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados".
Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación. En muchas conferencias, se levanta una señora (esto es pregunta de señoras) y dice esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?" Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"
Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "¡y a mí, ¿qué me importa?!" Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.
Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.
Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización
Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!
Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.
A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente".
Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Y harán negocios sanos. Y, si son capitalistas, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano. (Si son mala gente, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano, pero que ellos son unos sinvergüenzas.)
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos... En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.
Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho más qué hijos íbamos a dejar a este mundo.
A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.
Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.
Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.
P.S.
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.




3 comentários:

Astrid Annabelle disse...

Siala querida!
Devemos descomplicar tudo isso.
A melhor maneira de cuidar para que os filhos e netos tenham uma boa vida em todos os sentidos é lhe OFERECENDO o nosso melhor agora com ALEGRIA sempre.
Vejo por meus filhos...eu os eduquei estando presente e alegre sempre...isso fez deles três pessoas maravilhosas que por sua vez estão melhorando o mundo deles, assim como uma onda!
Fala-se demais...o segredo é muito simples...SER ALEGRE é a chave.
Parece bobo mas não é...é a mais profunda verdade!
Linda mensagem a sua...parabéns por ser quem você é.
Um beijo grande.
Astrid Annabelle

Siala disse...

É verdade Astrid! O segredo está na simplicidade, no AMOR e na alegria! E sabe que mais? As regras são importantes sim mas só se forem entendidas, explicadas com muita paciência e amor até serem assimiladas de forma correcta, nunca impostas. Sempre abominei que me impusessem as coisas sem explicar...por isso sempre tive tendência de ir ver o que acontecia quando quebrava a regra :) curiosidade rssss
Namastê

João Aguilar disse...

Siala,
Obrigado por sempre chegares ao fundo de nossos corações.
João
www.luzdkwanyin.blogspot.com